Malvinas: la soberanía como un ejercicio integral y permanente

A 44 años de la guerra, veteranos, historiadores e investigadores realizarón un intercambio sobre la soberanía, malvinizar la memoria y sostener una política de Estado

Este 2 de abril se cumplieron 26 años de la primera celebración del “Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas”. Anteriormente, la dictadura militar lo había declarado como “Día de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur”, y cuando coincidía con una festividad religiosa, era trasladable al primer día hábil posterior. Recién en 2006 fue declarado inamovible.

Estos vaivenes en la institucionalización del ejercicio de la memoria malvinera ilustran las tensiones que atraviesan tanto la memoria como la soberanía. Conmemorar simplemente el espacio geográfico en el primer aniversario del conflicto bélico —que duró 74 días, entre abril y junio de 1982—, sin mencionar los caídos y los veteranos, y supeditando la fecha a que no coincida con el calendario religioso, simboliza la desmalvinización de la memoria colectiva que un sector de la sociedad argentina quiso generar.

La memoria como condición de sujetos históricos

La memoria es lo que nos permite reconocernos como sujetos que han sido modificados por la historia, pero que también tienen capacidad de hacer historia colectivamente. Con el propósito de aportar al sostenimiento de la memoria de la soberanía argentina sobre las Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur —y de todo lo que implican en nuestra identidad nacional y territorial—, El Observatorio convocó a protagonistas que nos permitan difundir miradas y reflexiones integradoras.

Juan Cisilino: pensar la soberanía desde una perspectiva integral

El sociólogo, doctor en Ciencias Sociales y Diplomado en estudios avanzados en historia de las Malvinas y el Atlántico Sur, Juan Cicilino, dirige el Equipo de investigación de la Cuestión Malvinas (EdICMa) de la Universidad Nacional de La Plata. Dicha unidad fue conformada en 2014 con el fin de colocar la cuestión Malvinas, Antártida y Atlántico Sur en el centro del debate académico, político y social, visibilizando la condición bicontinental de Argentina: nuestra patria como una nación marítima, austral, insular y bicontinental.

“Eso nos abre la pregunta para poder pensar la soberanía desde una perspectiva integral —señala Cisilino— porque lo que se ha declinado en la Argentina en términos de soberanía va mucho más allá de los territorios insulares usurpados por Gran Bretaña. Tiene que ver fundamentalmente con que no controlamos nuestros recursos estratégicos, no escuchamos nuestras riquezas y nuestra enorme capacidad humana para ponerlas al servicio del desarrollo nacional y el bienestar social.”

Natalia Bertune: la soberanía como política de Estado

Profesora y Licenciada en historia, actualmente realizando el doctorado en historia de la Universidad Nacional del Nordeste, es directora ejecutiva de la revista Antigua Matanza y directora del Instituto de Historia de la Universidad Nacional de La Matanza, del cual depende el Espacio Malvinas en esta Casa de Altos estudios.

“Este espacio viene a sostener nuestros contenidos curriculares y nuestra praxis cotidiana en la universidad —explica Bertune—, ese reclamo de 193 años, incorporado en nuestra Constitución, sostenido por la Ley de Educación Nacional que establece la soberanía sobre las islas como política de Estado.”

En el caso particular de Malvinas, la Universidad mantiene un contacto cotidiano y permanente con el Centro de Veteranos de Guerra de Malvinas del Distrito. Con ellos, construyeron el Espacio Malvinas en 2017, una muestra permanente que funciona en la Biblioteca Leopoldo Marechal. Las actividades incluyen charlas, publicaciones y capacitaciones para visibilizar la soberanía en torno a las islas y promover la malvinización de la sociedad.

Reynaldo Arce: revertir la desmalvinización desde los Centros de veteranos

El Observatorio también entrevistó a Reynaldo Arce, vicepresidente del Centro de Veteranos de Guerra de Morón. Sus palabras son fundamentales para anclar la historia en personas que siguen mereciendo nuestro reconocimiento, valoración y visibilización para seguir construyendo soberanía.

“En los años inmediatamente posteriores a la guerra de Malvinas —recuerda Arce— nuestro padecimiento estuvo marcado no solamente por la ausencia del Estado, sino también por el proceso de desmalvinización. Las Fuerzas Armadas sacaron un documento —muy fuerte, lo tenemos en Casa Malvinas— donde especificaban qué tratamiento debían darnos en los medios de comunicación: no nos tenían que vanagloriar, no había que preguntar si comíamos, cuántas veces comíamos, cómo la habíamos pasado, si teníamos hermanos y el impacto que había tenido sobre la familia de los soldados.”

Asimismo, Arce sostiene que “Los centros de combatientes están para revertir eso, para que no nos sintamos solos como cuando volvimos y empezó el proceso de desmalvinización. Para ver quién está mal, quién viene, quién no viene; para que el compañero se sienta contenido, que es lo importante. Y para ejercer la memoria, como en el espacio Casa Malvinas, donde mostramos la historia de todos los moronenses que fueron y les damos un contexto histórico de la época del proceso y de lo que se vivió en ese momento”.

Malvinas es memoria, sí. Pero también es presente y futuro. Es el compromiso de construir un país que no dependa de nadie, que pueda decir con orgullo “las Malvinas son argentinas” y que, al decirlo, sepa que esa frase implica también defender cada centímetro de soberanía del continente. A 44 años de la guerra, la lucha continúa. No en los campos de batalla, sino en las aulas, en los campos, en las fábricas, en las calles. Porque la soberanía no se negocia. Se ejerce. Se defiende. Se vive.