Este programa se dedicó a reflexionar sobre el 25 de noviembre, fecha que interpela a la sociedad en su conjunto para visibilizar y erradicar todas las formas de violencia por motivos de género. La propuesta se inscribió en la línea de trabajo del Observatorio Social que busca generar debates sobre derechos y equidad desde una perspectiva interdisciplinaria.
El eje del encuentro giró en torno a los desafíos para sostener políticas públicas, resistir discursos de odio y fortalecer redes comunitarias en un contexto marcado por retrocesos institucionales y desfinanciamiento. Se abordaron las dimensiones territoriales, académicas y normativas que atraviesan la problemática.
Se realizó una entrevista a la trabajadora social e integrante del Centro Nazareno, Cynthia Acosta, quien compartió la experiencia de más de veinte años de trabajo en La Matanza. Acosta relató la creación de dispositivos pioneros para acompañar a mujeres víctimas de violencia, infancias y adolescencias, así como la incorporación de líneas de prevención en noviazgos violentos y abordajes con varones con conductas violentas. “Siempre construimos desde la necesidad real y sentida del territorio, escuchando a las personas y articulando con la mesa local”, destacó.
Por su parte, fundadora del Observatorio “Ahora que sí nos ven”, Raquel Vivanco, presentó el libro Ni Una Menos, nuestro Nunca Más: 10 años de luchas y resistencias feministas, que recopila datos sobre femicidios y travesticidios en la última década y testimonios de familiares de víctimas. Vivanco advirtió sobre el impacto del cierre de agencias, la persecución a periodistas feministas y la eliminación de editoras de género: “Si se invisibiliza en los medios, se construye un subregistro. Retroceder en conquistas como el registro de femicidios sería gravísimo”.
La docente e investigadora de la UNLaM, Alejandra Fernández Nunes, aportó una mirada sobre la importancia de sostener la línea de género en la investigación universitaria: “Estamos frente a un avance conservador y discursos de odio que se materializan en desmantelamiento de dispositivos y ataques concretos. Es un escenario crítico que exige organización y reflexión”.
Finalmente, la directora del Observatorio Nacional de Mumalá, Gabriela Sosa, alertó sobre la gravedad de los datos: 231 femicidios registrados hasta el 25 de noviembre, con nuevas modalidades vinculadas al narcocrimen y acciones directas de grupos antiderechos. “Estos fenómenos deben leerse en clave política y económica: la precarización y la flexibilización en el control de armas profundizan la vulnerabilidad”, señaló.
Desde el Observatorio Social reafirmamos la importancia de pensar la violencia de género en clave de derechos, promoviendo políticas integrales, redes comunitarias y estrategias de prevención. El 25 de noviembre no es solo una fecha conmemorativa: es un llamado urgente a desmontar violencias, resistir retrocesos y construir sociedades más justas.
