La nutrición en agenda

Día Internacional de la Nutrición

En el marco del Día Internacional de la Nutrición, conversamos con especialistas sobre alimentación saludable, políticas públicas y el rol clave de los profesionales de la nutrición.

Nutrición vs. alimentación: una distinción necesaria

Comenzamos el programa conversando con la licenciada Verónica Casinelli, coordinadora de la Licenciatura en Nutrición del Departamento de Ciencias de la Salud de la UNLaM. Desde el estudio, la especialista nos ayudó a comprender una distinción fundamental que suele confundirse:

«Cuando hablamos de alimentación, nos referimos a lo que ingerimos, al proceso que va desde la boca por todo nuestro tracto digestivo. Pero la nutrición es algo más profundo: tiene que ver con la calidad de lo que ingerimos, con los nutrientes que pasan a formar parte de nuestro cuerpo.»

Esta diferencia es clave en un contexto donde las redes sociales proliferan con «expertos» que no son profesionales de la nutrición, promoviendo dietas como la keto, el ayuno intermitente o la alimentación fit sin el debido respaldo científico.

Verónica nos contó que la carrera de Nutrición en la UNLaM se dicta desde 2012 y que, en los últimos años, la matrícula ha crecido significativamente, lo que refleja un mayor interés por el tema. Sin embargo, también advirtió sobre la necesidad de recurrir a profesionales matriculados:

«Los licenciados en nutrición estudiamos 5 años un montón de cuestiones relacionadas con la alimentación, la nutrición y todo lo social que implica. Son a quienes debemos recurrir cuando necesitamos educación alimentaria o cuestiones específicas en situaciones de salud.»

La ley de etiquetado frontal en debate

Uno de los temas que más resonó durante el programa fue la situación de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, conocida popularmente por su etiquetado frontal. Conversamos con Yanina Rodríguez, presidenta de la Federación Argentina de Graduados en Nutrición (FAGRAN), quien nos alertó sobre los intentos de derogación o modificación de esta norma.

La ley, que no solo contempla el etiquetado frontal, sino también la regulación de la publicidad dirigida a infancias y la promoción de entornos escolares saludables, ha mostrado resultados positivos en poco tiempo:

«Hay estudios que muestran la importancia que ha tenido en la toma de decisiones a la hora de comprar. La industria incluso ha reformulado sus productos para hacerlos más saludables cuando se sanciona esta ley.»

Sin embargo, desde 2024, la ANMAT ha emitido resoluciones que modifican aspectos de la ley original. Rodríguez explicó que actualmente están trabajando para evitar su derogación, reuniéndose con senadores y diputados para evidenciar técnica y científicamente los beneficios de esta política pública.

El desafío del intrusismo profesional

Otro frente de lucha que planteó la presidenta de FAGRAN es el intrusismo profesional. Cada vez más personas sin formación en nutrición ofrecen asesoramiento alimentario a través de redes sociales y plataformas digitales: señaló que el nutricionista siempre debe tener matrícula y que esa es la manera en la que podemos decir verdaderamente que ese es un profesional licenciado en nutrición que está ocupándose de tu salud.

La mirada del nutricionista, subrayó, es integral: no solo considera el estado nutricional, sino también la situación socioeconómica, cultural y biológica de cada persona.

El costo de comer saludable

Cerramos el programa con Sergio Britos, profesor adjunto de la Facultad de Ciencias Médicas de la UCA y del Centro de Estudios sobre Economía y Políticas de la Alimentación (CEPA). Desde su perspectiva, habló de las brechas alimentarias y los costos de una alimentación saludable.

Britos explicó que Argentina tiene un patrón alimentario bastante inelástico: mucha carne, cereales refinados y azúcares, con un consumo muy bajo de pescado, legumbres y variedad de frutas y verduras. Esta base, que se mantiene desde hace décadas, es poco saludable y diversa.

En ese sentido, el CPA ha diseñado una «canasta saludable» que contrasta con la canasta básica de alimentos. La diferencia de costo entre ambas es significativa:

«Estamos hablando de una diferencia de un 35%, casi un 40% en algunas ocasiones, de costo entre lo que cuesta una canasta saludable y una canasta básica de alimentos.»

Pero el problema no es solo económico. Britos destacó que el 40% de lo que pagamos por alimentos son impuestos, y que políticas como el reintegro del IVA podrían incentivar mejores elecciones alimentarias.

También puso el foco en la primera infancia como momento estratégico para la formación de hábitos:

«En los primeros dos años de vida ocurren cosas que nunca más vuelven a ocurrir: el ritmo de crecimiento, el desarrollo de la inteligencia, la conformación del sistema inmunitario y, fundamentalmente, la adquisición de hábitos alimentarios.»

El programa dejó varias certezas: la alimentación es un acto complejo que trasciende lo individual; las políticas públicas son fundamentales para garantizar el acceso a información y alimentos de calidad; y el rol de los profesionales matriculados es insustituible en un contexto de sobreinformación y desinformación.

Como bien señaló Verónica Casinelli: «La ley no te prohíbe comer nada, solo te cuenta y te dice la verdad de lo que tienen los productos. Es un derecho a conocer qué estoy comiendo.»

En tiempos donde la industria alimentaria y los gurúes de las redes compiten por nuestra atención y nuestro bolsillo, tener información clara, accesible y respaldada por evidencia científica es más necesario que nunca.