El programa «El Observatorio» dedicó su edición del 12 de agosto al Día Internacional de la Juventud, con un recorrido que abarcó desde la mirada académica hasta las experiencias territoriales en la Patagonia rural.
Juventudes como sujetos de derecho
La primera invitada fue Natalia Nasep, socióloga, doctoranda en Ciencias Sociales por la UBA, docente e investigadora de la UNLaM, con una amplia trayectoria en el diseño e implementación de políticas públicas para juventudes desde la Dirección Nacional y el Instituto Nacional de Juventudes (INJUVE).
Nasep recordó que el 12 de agosto fue establecido en 1999 por la Asamblea General de la ONU, a partir de la Conferencia Mundial de ministros de la Juventud celebrada en Lisboa un año antes. Esta declaración —explicó— puso en clave de derecho a un grupo etario que hasta entonces era concebido principalmente como una etapa de transición hacia la adultez.
«Hablar de juventudes en plural no es solo un posicionamiento político, sino reconocer la diversidad y heterogeneidad de formas de transitar esa etapa», subrayó la investigadora.
En Argentina, la institucionalidad en materia de juventudes es relativamente reciente. Si bien hubo experiencias previas, fue a partir de los años 2000 que comenzaron a crearse direcciones, secretarías y áreas específicas. Nasep repasó los distintos momentos: desde los gobiernos kirchneristas, donde la juventud fue protagonista en espacios políticos y sociales, pasando por el macrismo, cuando el área pasó a depender del Ministerio de Desarrollo Social, hasta el gobierno de Alberto Fernández, que elevó el rango del organismo a Instituto Nacional con mayor alcance territorial.
Sin embargo, la investigadora fue contundente al señalar la ausencia actual de políticas sectoriales:
«La falta de una dirección o instituto específico habla de una invisibilización del sector y de una retracción del Estado. Hoy los jóvenes atraviesan un escenario crítico».
Juventudes rurales: entre la falta de horizontes y el trabajo entre pares
El segundo bloque del programa trasladó la mirada a la Comarca Andina del Paralelo 42, en la Patagonia, donde dialogaron con Francisco Cardozo y Josefa Saldivia, integrantes de la organización Rehue y de la experiencia territorial «Comuna Comarca Unida por la Niñez y las Adolescencias».
Desde Cholila, Chubut, un pueblo pequeño y rural, los jóvenes contaron su realidad cotidiana, atravesada por la distancia, los costos y la falta de oportunidades.
«La demanda principal de los chicos hoy es el proyecto de vida. Acá cuesta mucho salir a estudiar, aunque estemos a una hora de ciudades como El Bolsón o Esquel. No todos pueden pagar el alquiler o el pasaje», señaló Josefa.
Francisco agregó datos concretos: un pasaje de Cholila a El Bolsón cuesta $10.000, y solo hay dos horarios de colectivo por día. En invierno, la nieve complica aún más la accesibilidad. Pero no solo la educación es un obstáculo. La salud mental emerge como una preocupación central ya que aumentó muchísimo la cantidad de suicidios consumados y de ideación suicida.
Ante esta realidad, la estrategia que impulsan desde la organización es clara: capacitar a adultos facilitadores para que luego trabajen con jóvenes en espacios de escucha entre pares. Francisco destacó la importancia de este enfoque:
«La cercanía que tiene un joven con otro joven difícilmente la tenga un adulto».
Ambos coincidieron en que la cultura adultocéntrica y la desacreditación hacia los jóvenes profundizan las brechas. Criticaron que muchas veces los jóvenes son convocados solo en tiempos electorales y luego estigmatizados como «la generación de cristal» y señalaron la necesidad de “charla intergeneracional y autocrítica de los jóvenes”.
El tiempo, la escuela y la participación: diálogo con Pedro Núñez
El cierre del programa estuvo a cargo de Pedro Núñez, investigador del Área de Educación de FLACSO, docente de la UBA y autor del libro «Hoy es mañana. Reflexiones sobre tiempo, escuela y jóvenes», además de compilador de «Educar en tiempos incómodos».
Núñez coincidió en que las juventudes suelen ser «muy habladas y poco escuchadas» y subrayó la necesidad de prestar atención a sus experiencias cotidianas antes que etiquetarlas.
«Los jóvenes atraviesan un momento de mucho malestar e incertidumbre. Hay una tensión entre querer proyectarse hacia la adultez y al mismo tiempo vivir la juventud con menos responsabilidades. Pero eso también está atravesado por clase social y género», explicó.
En cuanto a la participación, Núñez destacó que Argentina sigue siendo una sociedad movilizada, pero que las dinámicas de compromiso juvenil son diferentes a las de décadas anteriores.
Y lanzó una provocación necesaria:
«A veces se los invita a participar en espacios o formatos que no les interesan, y cuando no vienen decimos que son apáticos. Capaz que no quieren ir a ese espacio. Hay que escuchar qué les pasa, no atribuirles conductas desde nuestro imaginario adulto».
Políticas públicas para garantizar derechos
El programa cerró con una reflexión contundente: la promoción de los derechos de las juventudes requiere políticas públicas sostenidas en el tiempo. La desinstitucionalización, el cierre de direcciones o ministerios no solo borra programas, sino que invisibiliza a sus destinatarios.
Con estadísticas alarmantes, experiencias territoriales que muestran una realidad durísima y aportes académicos que invitan a repensar los vínculos intergeneracionales, el programa dejó una pregunta abierta: ¿estamos dispuestos a escuchar realmente a las juventudes y a construir con ellas un futuro que valga la pena habitar?
El Observatorio es un programa de Radio Universidad 89.1 MHz (UNLaM) que se emite también por FM Fribua 90.7 MHz y plataformas digitales como Spotify. Su objetivo es promover derechos, visibilizar problemáticas y construir conocimiento colectivo desde la universidad pública.
