Bibliotecas, memorias y el arte de compartir lecturas

Día del libro

El 15 de junio se conmemoró en Argentina el Día del Libro, una fecha que ingresó al calendario local en 1908 por iniciativa del Consejo Nacional de Mujeres. Pero este año, la celebración tuvo un doble motivo: el 14 de junio se cumplieron 40 años del fallecimiento de Jorge Luis Borges, el escritor argentino más universal, que eligió vivir sus últimos días en Ginebra, pero cuya obra sigue siendo faro para lectores de todo el mundo.

«De todos los instrumentos del hombre, el más asombroso es sin duda el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El libro es una extensión de la memoria y de la imaginación.» Jorge Luis Borges.

Con esa frase como brújula, el programa El Observatorio recorrió el universo del libro desde distintas orillas: la biblioteca popular de barrio, la biblioteca universitaria, las redes sociales como espacio de recomendación lectora y el libro como objeto que resiste a la velocidad del mundo digital.

Bibliotecas populares: resistencia y memoria en el territorio

La primera parada fue en Virrey del Pino, donde Clarisa Abaúnza, fundadora y directora de la Biblioteca Popular Virrey del Pino, contó cómo sostienen el espacio en un contexto adverso.

«La CONABIP está muy complicada, ha despedido a mucha gente, no están llegando los subsidios como antes. Estamos muy complicados con el tema de la personería jurídica. Cosas que hacen que uno a veces quiera bajar los brazos, pero después tomamos un empujoncito y volvemos.»

Clarisa recordó la Feria del Libro de Virrey del Pino, que durante 10 años fue un espacio de encuentro para la comunidad y que hoy, por falta de recursos, no puede realizarse. Pero no claudican: mantienen actividades durante todo el año, como la «Noche más larga, regreso del sol», una celebración que reivindica los calendarios de los pueblos originarios e invita a prender el fuego sagrado para quemar lo malo y recibir buenos deseos.

«Nosotros nos consideramos un foco de resistencia ante la mirada recortada de otros. Sabemos lo que estamos haciendo, para qué lo hacemos y cuáles son nuestros objetivos. Cuando uno tiene claro eso, lo demás se da por añadidura.»

Entre las actividades más destacadas, mencionó las mesas de memoria para jóvenes, en las que se abordaron temas como el exilio, la última dictadura militar y los vuelos de la muerte, con invitados como Miriam Lewin y Paula Bombara, que compartió cómo fue su niñez cuando secuestraron a su padre. «Con el avance de la tecnología, a veces leer una novela extensa les da trabajo. Por eso promovemos los libros vivos: personas que cuentan sus historias de primera mano. Todos somos libros vivos.»

La biblioteca universitaria: un espacio abierto a la comunidad

En el estudio de Radio Universidad, recibimos a David Gutiérrez, miembro del equipo de la Biblioteca Leopoldo Marechal de la UNLaM, para conocer cómo funciona una biblioteca universitaria en el conurbano.

La biblioteca, de acceso público y abierta a toda la comunidad, dispone de una colección bibliográfica diversa que trasciende el ámbito estrictamente académico. Sus instalaciones pueden ser utilizadas por cualquier persona para la lectura, la consulta de materiales y el estudio. No obstante, el servicio de préstamo domiciliario se encuentra restringido a estudiantes y docentes de la institución.

«Tenemos muchas personas de la comunidad que estudian en otras universidades y vienen acá por cercanía. Eso nos gratifica porque entendemos el rol social que tiene la biblioteca, más allá de lo institucional.»

David destacó el valor del libro como objeto físico en un mundo donde la digitalización avanza:

«La biblioteca tiene un gran espacio lleno de libros como objetos físicos porque queremos reforzar la idea de la lectura a partir del libro. Es más saludable leer un libro que una pantalla: el libro te da un eje, un orden, una serenidad que el celular no te da.»

Y compartió datos curiosos: los libros más demandados son los de anatomía y salud —por su alto costo—, seguidos de los de derecho. También tienen joyas como un Martín Fierro traducido al guaraní.

Booktubers y mediadores: la lectura en redes sociales

El programa también dialogó con Cecilia Bona, periodista y creadora de contenidos detrás de @porqueleer_ok, que utiliza las redes sociales para recomendar libros y generar comunidad en torno a la lectura.

«El libro necesita un mediador. Antes nos juntábamos en una biblioteca o al lado del salón y nos contábamos cuentos. Ahora es lo mismo, pero desde la virtualidad». Cecilia explicó que, aunque las redes suelen asociarse con la velocidad, también pueden ser un espacio para desacelerar y compartir lo que un libro nos genera:

«Cuando me acerco a otro para contarle sobre una historia, lo que estoy poniendo en juego es quién soy yo como persona. Uno lee con todas sus experiencias, con su mente, con su cuerpo. Y compartir eso es el acto más generoso y político que podemos hacer.»

Destacó que los clubes de lectura y los espacios de encuentro virtuales están en auge porque la gente no quiere quedarse sola con lo que leyó: «No quiero que quede solo para mí lo que me pasó. Me desborda, entonces busco a otro con quien compartirlo.»

El libro como resistencia

El programa cerró con una reflexión sobre el libro como herramienta de resistencia frente a la posverdad y la inteligencia artificial. Actualmente, existen empresas que compran libros físicos poco conocidos, los digitalizan y los destruyen para que, si alguien quiere modificar su contenido, no quede registro físico para contrastar.

Y se citó a George Orwell: en la obra “1984”, escrita en 1948, ya se advertía sobre el Ministerio de la verdad y la reescritura de la historia. «Nada más parecido a la inteligencia artificial y a la posverdad que un libro de hace 80 años», reflexionó Cecilia.