Libertad de expresión, salarios de hambre y el desafío de informar en tiempos de odio

Día del Periodista

El 7 de junio se conmemoró en Argentina el Día del Periodista, una fecha que este año encontró a la profesión en su momento más crítico de los últimos 40 años de democracia. En el programa El Observatorio, pusimos el foco en los datos preocupantes que arroja el Informe sobre Libertad de Expresión en Argentina 2025, elaborado conjuntamente por la carrera de Comunicación de la UBA, FATPREN y SIPREBA, y conversamos con periodistas, sindicalistas y formadores sobre el presente y futuro de un oficio que es pilar de toda democracia.

«La libertad de expresión en Argentina sufrió su peor deterioro en más de 40 años de democracia», advirtieron los conductores al inicio del programa, citando el informe. No es una opinión: hay datos que lo demuestran.

Represión y violencia contra la prensa: los números del horror

Durante los primeros seis meses de 2025, se registraron 1.251 personas heridas en protestas sociales, un aumento del 66% respecto del año anterior. De esas personas, 179 eran trabajadores de prensa, es decir, más del 14% de los heridos eran periodistas que cubrían manifestaciones.

El caso más emblemático —y doloroso— fue el de Pablo Grillo, el fotoperiodista que recibió un balazo de gas lacrimógeno disparado horizontalmente por un gendarme durante una marcha de jubilados. Estuvo dos meses en terapia intensiva. Ninguna autoridad se comunicó con su familia. El Estado sostuvo que el protocolo había sido correcto.

La Casa Rosada bajo vigilancia: el relato de un acreditado

Fabián Waldman, locutor y periodista acreditado en la Casa Rosada (FM La Patriada, Futurrock), describió en primera persona el clima de disciplinamiento que se vive en el corazón del poder ejecutivo:

«Hoy en día, para trabajar aquí estamos sometidos a una vigilancia constante. Ingresamos con escáner, arcos de seguridad y nos revisan dos veces. No tenemos acceso al balcón y nos han laminado los vidrios que dan al patio de las Palmeras. No podemos saber quiénes entran y salen. Y si no lo sabemos nosotros, no lo sabe la sociedad argentina.»

Waldman denunció que los periodistas son segregados físicamente, se les impide usar ascensores y deben circular por pasillos especiales. La sala de prensa, además, carece de calefacción o aire acondicionado.

«Es la primera vez en la historia de Argentina que esto acontece. Es un gobierno que limita y cercena la capacidad de un pueblo a saber qué pasa adentro del palacio.»

El periodista también se refirió al disciplinamiento discursivo: el presidente Milei, dijo, ha impuesto la consigna de odiar a los periodistas, con insultos públicos que van desde «ensobrados» hasta «prostitutas de los políticos», y es el usuario de X que más insultó entre 2023 y 2025.

Salarios de hambre y el ataque al Estatuto del Periodista

El panorama laboral no es menos sombrío. Francisco «Paco» Rabini, secretario adjunto del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA), pintó un escenario desolador:

«Nuestro básico de convenio para la figura de redactor es de $706.000 brutos. El sueldo inicial de un empleado de comercio está arriba de $1.200.000 y la canasta básica en $1.460.000. Estamos en una tormenta perfecta: presión política, salarios de hambre y precarización.»

Rabini alertó que la reforma laboral impulsada por el gobierno derogará el Estatuto del Periodista Profesional a partir del 1 de enero de 2027, dejando a la profesión sin una herramienta clave de defensa. Frente a esto, el sindicato presentará un nuevo proyecto de ley en el Senado para reemplazarlo. «No necesitamos que el periodismo quede aún más vulnerable de lo que está. Vamos a necesitar el apoyo de todos los que crean en el rol del periodismo para la democracia.»

El desmantelamiento de los medios públicos

Rabini también denunció el vaciamiento sistemático de los medios públicos. Radio Nacional, el medio más federal del país, vio desaparecer sus repetidoras en el interior, y Télam, la agencia de noticias estatal, fue desmantelada.

«Télam era un insumo básico para los medios del interior. Sin ella, no pueden cubrir lo que pasa en Buenos Aires sin tener un corresponsal. Lo único que han logrado es deteriorar la calidad informativa de nuestro electorado. Y eso debería preocuparnos a todos.»

Desde el Observatorio agregaron que el gobierno tampoco ejecutó los fondos de fomento para medios comunitarios establecidos por ley, al intervenir el ENACOM.

Formar periodistas en la UNLaM: entre la ética y la inteligencia artificial

Para cerrar el programa, conversamos con Ariel Dell’Aquila, vicedecano de la Escuela de Artes, Medios e Innovación de la UNLaM, sobre el desafío de formar periodistas en un contexto tan adverso.

«¿Cómo se forma un periodista? Es un montón. El periodismo es una profesión, pero también un oficio. Uno sale de la universidad con herramientas, pero se hace periodista ejerciendo. Y la universidad cumple un rol democratizador: certifica el saber y democratiza el acceso.»

Dell’ Aquila planteó el gran interrogante que atraviesa hoy a todas las carreras: ¿formamos para el mundo de hoy o para el de dentro de 5 años?

«El desafío es que los estudiantes aprendan a escribir sin depender del celular. Si el chatGPT lo va a resolver, ¿para qué estamos acá? La tecnología puede facilitar, pero el intelecto humano es el que hace la diferencia».

Y reflexionó sobre la ética:

«La inteligencia artificial plantea un problema central: la ausencia de responsabilidad. Todo lo dicho lo dice alguien, pero hoy hay cosas que se dicen sin que nadie las haya dicho. Y la responsabilidad de ese dicho puede tener consecuencias graves. Eso es un debate que tenemos que dar en las aulas.»

No renunciar

El programa cerró con una invitación a no abandonar la lucha: «El que abandona no tiene premio», parafraseando al Indio Solari.

Desde los medios universitarios, comunitarios y públicos, la consigna es clara: seguir informando, resistiendo y formando periodistas con conciencia crítica, ética y compromiso con la verdad.

Porque la violencia solo puede existir en el aislamiento y el silencio. Romperla implica generar espacios de escucha y diálogo. Y el periodismo, hoy más que nunca, es uno de esos espacios.