En el Día Internacional del Deporte Universitario, especialistas y deportistas advierten sobre el impacto de la cancelación de los Juegos Universitarios Argentinos (JUAR) y reivindican la actividad física como parte de la formación integral.
La universidad no es solo un espacio de formación intelectual. También es un territorio donde el cuerpo, el juego y el encuentro con otros tienen un lugar central. Sin embargo, esa dimensión está siendo invisibilizada.
Una política pública que se apagó
Adrián Verdini, coordinador general de deportes de la Universidad Nacional de la Matanza, vicepresidente de la Federación del Deporte Universitario Argentino (FEDUA) y presidente de la Confederación Sudamericana Universitaria de Deportes, fue contundente al describir el impacto de la cancelación de los JUAR.
«Es terrible, lo denunciamos como una pérdida de derecho. Los Juegos Universitarios Argentinos se constituían como una competencia universitaria de área nacional y federal, y no se están realizando en los tres últimos años».
Verdini explicó que estos juegos no eran solo una competencia deportiva: eran un espacio de intercambio cultural y social donde participaban casi 150 instituciones de todo el país.
«Cuando se hizo en Mar del Plata, había muchísimos deportistas, estudiantes de las universidades que no conocían el mar. Más allá del evento deportivo, es un evento cultural. Conocer otra gente, otras experiencias, todo era positivo».
El coordinador también denunció la falta de acompañamiento del Estado nacional, incluso frente a propuestas de autofinanciamiento:
«Le presentamos al Estado Nacional estrategias de autofinanciamiento. Buscamos la vuelta como para decirle: ‘Nosotros podemos financiar una parte’. Y la verdad es que, a pesar de eso, tampoco hay acompañamiento».
Representar al país con el dinero del bolsillo
Uno de los puntos más críticos que planteó Verdini fue la situación de los deportistas que deben costear de su propio bolsillo la participación en competencias internacionales:
«Fuimos a un panamericano a representar a los 45 millones de argentinos en el deporte universitario y trajimos medallas. Esos chicos pusieron plata de su bolsillo, los padres hicieron rifas y vendieron en el barrio para juntar plata para ponerse la camiseta argentina. Eso es una vergüenza, no pasa en ningún país de nuestros vecinos de Latinoamérica».
La voz de los protagonistas
María Laura «Lali» Vincente, coordinadora de vóley universitario, entrenadora de la división de honor en la UNLaM, ex DT de las Panteritas y entrenadora de la selección mayor universitaria argentina, compartió la experiencia desde adentro:
«Estábamos acostumbradas a jugar los Juegos Universitarios Argentinos. Eso es una competencia hermosa que te permite conocer otros lugares, gente de otras universidades, otras realidades. Las chicas van proyectándose tanto en el deporte como en la universidad, y eso también nos ha llevado a competencias internacionales. Todo eso contaba con un gran apoyo del gobierno que lo hacía posible, y ahora todo ese apoyo desapareció».
Vincente también destacó el valor formativo del deporte universitario más allá de la competencia:
«Intentamos que entiendan que cómo se entrenan y cómo crecen dentro de una cancha, dentro de un equipo con todos esos valores, lo pueden aplicar al estudio, a su manera de vivir, de solucionar problemas, de relacionarse, el generar equipo en un trabajo… es como una escuela paralela al deporte».
La entrenadora mencionó el programa de doble carrera, que permite a los estudiantes deportistas combinar su formación académica con el alto rendimiento, y subrayó el valor de los espacios de encuentro que genera la universidad:
«Tenemos equipo de nutrición, de kinesiología, que nos ayudan a seguir adelante. Muchas veces el kinesiólogo que las atiende desde chiquita después es su profe en la materia. Realmente se convierte en un espacio familiar, cuidado».
El deporte como encuentro y comunidad
Esteban «Chaco» Gómez, secretario general del Centro de estudiantes de la UNLaM y estudiante de educación física, invitó a la comunidad al festejo del Día del Deporte del viernes 25 de septiembre en la Universidad.
«El día del deporte universitario es para algunos un día de festejo, para otros un día de concientización. Desde el Centro de estudiantes lo que hacemos es vincular el día al deporte no solo con educación física, sino también con el departamento de salud, con los chicos de medicina, de kinesiología, de nutrición».
Gómez describió la jornada como una oportunidad para acercarse a la universidad desde lo lúdico y lo comunitario. También destacó el carácter inclusivo de la propuesta, pensada para todas las edades y para quienes no se animan a practicar deportes más tradicionales:
«Invitarlos a que vengan, a que conozcan, a que sepan que hay un montón de cosas en la uni para hacer y que no necesariamente tenés que cumplir con ciertos requisitos para poder hacerlo».
Un derecho que se sostiene con esfuerzo
A pesar del contexto adverso, las universidades y los equipos de deportes continúan sosteniendo las actividades con recursos propios, rifas y esfuerzos colectivos. La cancelación de los JUAR no solo interrumpió competencias: cortó trayectorias, truncó experiencias y dejó a toda una generación de estudiantes sin la posibilidad de representar a su universidad y a su país.
«Esos que compitieron en el último JUAR en 2023, muchos ya no están más. Ya se fueron de la universidad. Hay toda una camada de estudiantes deportistas que nunca han participado ni saben de qué se trata», advirtió Verdini.
En un país donde el deporte universitario sigue siendo una deuda pendiente, la fecha invita a reflexionar sobre qué tipo de universidad queremos: una que forme solo profesionales o una que acompañe a las personas en todas sus dimensiones.
