En el Día Mundial de la Salud Mental, el Observatorio reunió las voces de tres especialistas latinoamericanas para analizar el aumento de los padecimientos psíquicos, la prevención del suicidio adolescente, las dificultades de acceso a la atención y la importancia de los cuidados comunitarios desde las primeras etapas de la vida.
La salud mental ocupa un lugar cada vez más relevante en la agenda pública. El crecimiento de las consultas, las preocupantes cifras de suicidio entre adolescentes y jóvenes y las dificultades que atraviesan los servicios de atención plantean la necesidad de revisar cómo se aborda esta problemática.
Adolescencias y prevención del suicidio
María del Carmen Calle Dávila, presidenta de International Association for Adolescent Health (IAAH), advirtió sobre el incremento de los trastornos de ansiedad, depresión, adicciones y problemas de comportamiento entre adolescentes y jóvenes.
La especialista destacó que una de las principales prioridades debe ser la detección temprana de los padecimientos y la construcción de entornos capaces de acompañar a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento psíquico.
En ese sentido, subrayó una distinción fundamental: tener un trastorno de salud mental no impide alcanzar el bienestar mental, siempre que existan tratamientos adecuados y redes de acompañamiento.
La prevención del suicidio ocupó un lugar central en la conversación. Calle Dávila señaló la importancia de prestar atención a cambios de comportamiento, aislamiento, modificaciones en el rendimiento escolar y expresiones de desesperanza que muchas veces son minimizadas por las personas adultas. También remarcó:
“la familia, la escuela y la comunidad cumplen un papel decisivo en la identificación de señales de alerta y en la búsqueda de ayuda profesional”.
La salud mental como derecho y construcción comunitaria
Alejandra D´Andrea, licenciada en Psicología, especialista en Psicología Social con orientación comunitaria e integrante del Colectivo Argentino de Salud Mental, cuestionó las miradas que reducen la salud mental a una problemática exclusivamente clínica y destacó la necesidad de incorporar a las organizaciones sociales, familiares, usuarios de servicios y diferentes disciplinas en su abordaje.
“No podemos dejar en manos de especialistas cosas que nos pasan a todos”, sostuvo durante la conversación.
D´Andrea también advirtió sobre las consecuencias del desfinanciamiento del sistema sanitario y las condiciones laborales de quienes trabajan en espacios de atención y cuidado. Frente a este escenario, la entrevistada insistió en la necesidad de fortalecer las políticas públicas, superar los estigmas asociados a los padecimientos subjetivos y promover espacios comunitarios de encuentro y acompañamiento.
El debate también incluyó la transformación del modelo de atención en salud mental, con especial referencia al proceso de sustitución de las internaciones prolongadas en instituciones monovalentes por dispositivos comunitarios que favorezcan la autonomía y la inclusión social.
Salud mental perinatal y cuidados compartidos
Por último, se destacó una dimensión frecuentemente invisibilizada: la salud mental durante el embarazo, el posparto y los primeros años de vida.
Rosario Martínez Saravia, psiquiatra, expresidenta de la Federación Latinoamericana de Psiquiatría y representante de Warmi Mental Health en Bolivia, compartió experiencias de investigación e intervención orientadas a detectar tempranamente situaciones de depresión y ansiedad durante la gestación.
La especialista explicó que el embarazo y el posparto constituyen etapas de importantes transformaciones emocionales y psicológicas, que requieren acompañamiento profesional y redes de cuidado. También destacó la necesidad de prestar especial atención a las adolescentes gestantes, quienes atraviesan simultáneamente los cambios propios de la adolescencia y de la maternidad.
Respecto de la transformación del rol paterno, Martínez Saravia señaló que los nuevos enfoques de salud mental perinatal incorporan a los padres y al entorno familiar como protagonistas de los cuidados: la participación de los varones durante el embarazo y los primeros mil días de vida permite distribuir las responsabilidades, fortalecer los vínculos afectivos y acompañar el bienestar emocional de toda la familia.
Prevenir, acompañar y construir comunidad
Las tres entrevistas permitieron abordar la salud mental desde diferentes momentos del ciclo vital y recuperar una preocupación compartida: no alcanza con intervenir cuando el padecimiento ya se ha instalado.
La prevención, el acceso oportuno a la atención, el fortalecimiento de las redes comunitarias y la inversión en políticas públicas resultan fundamentales para garantizar el derecho a la salud mental.
Desde El Observatorio, el programa propuso ampliar la conversación más allá de los consultorios y reconocer el papel que desempeñan las familias, las instituciones educativas, las organizaciones sociales y el Estado en la construcción del bienestar colectivo.
Porque hablar de salud mental también es hablar de derechos, condiciones de vida, vínculos y oportunidades para desarrollar una vida digna.
